jueves, 12 de mayo de 2016

A propósito de "Palacio del deseo": Naguib Mahfuz, la gran voz del mundo árabe















NAGUIB MAHFUZ

Naguib Mahfuz, en árabe نجيب محفوظ Nagīb Maḥfūẓ /næˈɡiːb mɑħˈfuːzˤ/ (El Cairo, 11 de diciembre de 1911 - íd., 30 de agosto de 2006), fue un escritor egipcio. Conocido especialmente por su obra narrativa, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura del año 1988, siendo así el primer escritor en lengua árabe en recibir dicho galardón, y el más reconocido.
Naguib Mahfuz nació en El Cairo el 11 de diciembre de 1911. Su padre era funcionario y Naguib fue el último de ocho hijos que crecieron en el célebre barrio Al-Gamaliyya, una de las zonas históricas más antiguas de la capital. Siendo un muchacho ya dedicado desde su temprana juventud a las letras, se dejó inspirar en el colegio por la Filosofía y comenzó a escribir artículos en revistas de entonces. Interesado en lenguas extranjeras, sobre todo el inglés, Naguib se propuso la tarea de traducir obras literarias al árabe, de la cual la más conocida fue aquella de James Baikie, El antiguo Egipto en 1932.

Inicios literarios
El joven Naguib se dedicó a componer obras de ficción y publicó algo más de 80 relatos una vez hubo terminado sus estudios medios, en 1934. Heredero del oficio de su padre, estuvo trabajando en el Ministerio de Asuntos Religiosos entre 1939 y 1954. Desde allí su nivel productivo literario no menguaría, sino por el contrario, alcanzaría su esplendor con grandes proyectos. De aquel tiempo quedaron inconclusas obras como La maldición de Ra (1939), Radophis la cortesana (1943) y La batalla de Tebas (1944).

La segunda etapa del escritor la constituye entonces la novelística social y hace además sus primeras incursiones como libretista cinematográfico.

Tan intensa labor tendría sus consecuencias y premios: Entre 1956 y 1957 su obra Trilogía de El Cairo (integrada por las novelas Entre dos Palacios, Palacio del deseo y La Azucarera) se posiciona como una obra exitosa durante una época de grandes cambios sociales y políticos que se dieron en Egipto después del derrocamiento de la monarquía en 1952. El régimen egipcio le publica por entregas en un periódico semioficial la novela que aparecería como libro en Beirut en 1967: Hijos de nuestro barrio. En la actualidad dicha obra está vetada en su país.

Consagración
Su mayor éxito literario vendría de Europa: la concesión en 1988 del Premio Nobel de Literatura. Dicho galardón propiciaría su fama mundial y lo elevaría a la consideración de «padre de la prosa árabe». Entre los argumentos para recibir el Nobel destacan el reconocimiento a su trayectoria como poeta, novelista y articulista. La Academia Sueca reconoció la valía de su obra «Trilogía de El Cairo», calificándola como «una demostración del arte árabe, el cual posee validez universal». Es considerado por la crítica el mayor cronista del Egipto moderno.
El galardonado escritor Mahfuz publicó en más de medio siglo 50 novelas, entre las que destacan Historias de nuestro barrio, Palacio del deseo y El ladrón y los perros.
Problemas de salud
La salud del escritor empezó a deteriorarse después de ser atacado en 1994 por unos extremistas islámicos, quienes le infligieron una grave herida en el cuello con arma blanca al considerar su obra como una blasfemia contra la religión musulmana.1 En marzo de 1995, Mohamed Nafi Mustafá y Mohamed Al Mahlaui, presuntos autores materiales del atentado, fueron ahorcados en una cárcel de El Cairo.
Esta agresión le dejó graves secuelas que minaron su salud provocándole daños en la vista y los oídos, así como la parálisis del brazo derecho, lo que le impidió seguir escribiendo con normalidad. A pesar de ello, tras someterse a un largo proceso de fisioterapia, Mahfuz consiguió escribir una serie de relatos muy breves, al estilo de los haikus japoneses, algunos de los cuales han sido publicados en la revista egipcia Misfildunia (La mitad del mundo) bajo el título de "Sueños de convalecencia".
En 1996 fue catalogado por grupos radicales islámicos como «hereje» y sentenciado a muerte. Desde entonces se mantuvo prácticamente recluido en su hogar, con salidas esporádicas y bajo protección policial. No obstante, Mahfuz mantuvo, dentro de sus posibilidades, una vida literaria activa, participando en reuniones en centros literarios de El Cairo y publicando cada jueves una columna en forma de entrevista en el semanario Al-Ahram Weekly en la que solía abordar asuntos de actualidad política y social.
Muerte accidental
El 19 de julio de 2006, a la edad de 94 años, ingresó en un hospital de El Cairo para aplicarle cinco puntos de sutura en la cabeza, después de resultar lesionado al tropezar con una alfombra en su casa. Presentó posteriormente varias complicaciones respiratorias por lo que precisó la asistencia de un respirador artificial. El 23 de agosto fue operado de nuevo durante dos horas y media debido a una úlcera de colon que comenzó a sangrar. Permaneció en el hospital hasta su fallecimiento el 30 de agosto de 2006. Mientras tanto su familia negaba la información emitida por televisión de que se encontrara en Estados Unidos para tratarse de una dolencia anterior.

Otros premios
Pero el autor no solo ha sido acreedor del Premio Nobel de literatura en 1988. En 1972 recibía el Premio Nacional de las Letras Egipcias y con ello el más alto honor patrio: el Collar de la República. En 1995 el director mexicano Jorge Fons, llevó al cine su obra El callejón de los milagros, aunque ambientada en México, la cual recibió el Premio Goya. Fue candidato al Premio Príncipe de Asturias en 2000.

Obra
La primera etapa abarca desde el comienzo de la carrera literaria de Mahfuz hasta 1944. Durante esta etapa, el autor publica fundamentalmente novelas históricas ambientadas en el Egipto faraónico, así como artículos filosóficos y literarios.
La segunda fase se extiende desde 1945, con la publicación de la novela Jan al-Jalili (خان الخليلي), hasta 1957. Abandonando el tema histórico, el autor se centra en la realidad contemporánea. Son novelas con nombres de calles y barrios de El Cairo y presentan a los habitantes de la ciudad, desde las clases más populares hasta la pequeña burguesía. La obra más destacada de esta época es El callejón de los milagros (زقق المدق), publicada en 1947.
Son estas novelas las que consagraron a su autor como el mejor novelista árabe. La tercera etapa acabará con la Trilogía de El Cairo integrada por los títulos Entre dos palacios (بين القصرين), Palacio del deseo (قصر الشوق) y La azucarera (السكرية), publicados entre 1956 y 1957.
Hijos de nuestro barrio (أولاد حرتنا), aunque fue publicada en 1959, anuncia ya la tercera fase en la producción de Mahfuz. La novela está también ambientada en El Cairo aunque fuera de la «Pentalogía realista» ya que es mucho más espiritual y religiosa.
La tercera fase abarca desde 1961 hasta 1967. Esta etapa se abre con El ladrón y los perros (اللص والكلاب). En esta literatura, la Revolución va perdiendo progresivamente sus metas y los héroes novelescos se convierten en antihéroes solitarios e incomprendidos.
La cuarta etapa es la corriente del absurdo y abarca desde 1968 hasta 1972. En esta etapa sólo escribirá cuentos surrealistas y oníricos. La narración desaparecerá para dar paso al diálogo como medio de comunicación. En esta etapa los personajes expresan el ambiente de pesimismo general que se vive tras la gran derrota árabe de 1967 frente a Israel. Una obra de esta etapa es La taberna del gato negro (خمارة القط الأسود).
Desde 1972 hasta 1998 Naguib Mahfuz entrará en una llamada quinta etapa en la que sus obras serán fruto de la utilización de todas las corrientes literarias que había experimentado hasta el momento.

Obras del autor traducidas al español
La Maldición de Ra (1939) (Keops y la gran pirámide), Trilogía egipcia 1, novela histórica
Rhadopis (1943) (Una cortesana del Antiguo Egipto) Trilogía egipcia 2, novela histórica.
La batalla de Tebas (1944) (Egipto contra los hicsos), Trilogía egipcia 3, novela histórica.
El Cairo Nuevo (1945), novela.
El callejón de los milagros (1947), novela.
El espejismo (1948), novela.
Principio y fin (1949), novela.
Entre dos Palacios (1956), Trilogía de El Cairo 1, novela.
Palacio del deseo (1957), Trilogía de El Cairo 2, novela.
La Azucarera (1957), Trilogía de El Cairo 3, novela.
Hijos de nuestro barrio (1959), novela.
El ladrón y los perros (1961), novela.
Las codornices y el otoño (1962), novela.
La ausencia (1964), novela.
El mendigo (1965), novela corta.
Veladas del Nilo (1966), novela.
La esposa deseada , novela.
Ecos de Egipto. Pasajes de una vida, memorias.
Festejos de boda. novela.
Las noches de las mil y una noches, novela.
Espejos, novela.
Miramar, novela
Jan Aljalili, novela.
Café Karnak, novela corta.
El café de Qushtumar, novela.
Amor bajo la lluvia, novela.
Charlas de mañana y tarde, novela.
El sendero, Martínez Roca. novela.
Voces de otro mundo, cuentos históricos
Tras la celosía, novela.
Diálogos del atardecer, novela
El séptimo cielo, cuentos.
La epopeya de los harafish, novela.
Historias de nuestro barrio (1975), cuentos.
Akhenatón: el rey hereje (1985), novela histórica.
El día que mataron al líder (1985), novela
La taberna del gato negro, cuentos.
Mañana de rosas, cuentos.

Tomado de Wikipedia   https://es.wikipedia.org/wiki/Naguib_Mahfuz


miércoles, 6 de abril de 2016

"Wakolda" y el exterminio de los mapuches

El pueblo Mapuche en la Argentina: su exterminio

La Conquista del Desierto, también llamada desde el bando argentino Guerra contra el indio, fue la campaña militar por la cual el gobierno de la República Argentina, entre 1878 y 1885, ingresó al territorio y derrotó a las tribus, pueblos o naciones (según el bando)  mapuche, ranquel y tehuelche. Tuvo como principales consecuencias la incorporación al ejercicio efectivo de la soberanía de la República Argentina de una amplia zona de la región pampeana y de la Patagonia llamada Puelmapu, que hasta ese momento estaba dominada por los pueblos indígenas vencidos que sufrieron la desintegración de su cultura, la pérdida de sus tierras y su identidad al ser reubicados en reservas indias, museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.

Los hechos son actualmente objeto de debate y visiones diferentes, tanto dentro como fuera de ese país. La posición tradicional argentina sostiene que se trató de una gesta militar y una guerra legítima respecto de la efectiva soberanía de la República Argentina sobre territorios heredados del Imperio español y que respondió a los malones mapuches sobre la frontera. Contra la posición tradicional argentina, políticos y periodistas argentinos de la época, denunciaron lo que consideraron un "crimen de lesa humanidad" cometido por el Ejército Argentino.

La posición tradicional de las comunidades mapuche, tehuelche y ranquel sostiene que se trató de una invasión ilegítima de los huincas argentinos sobre territorios ocupados ancestralmente.

Otra postura argentina cuestiona el accionar del Estado argentino contra las naciones indígenas, tanto por la violencia con que se desarrolló la conquista, como por la imposición unilateral, la insuficiencia de derechos y el objetivo de beneficiar a un grupo de terratenientes. Una opinión más reciente, compartida por las comunidades indígenas, un sector argentino y estudiosos de otras nacionalidades, sostiene que se trató de un genocidio y un etnocidio institucional.

En un sentido histórico más amplio, el término incluye también a las campañas previas a la Conquista del Desierto, es decir, al conjunto de expediciones militares llevadas a cabo por los gobiernos nacionales y provinciales argentinos que los sucedieron, en contra de los indígenas, antes de la gran campaña de 1879.

Los mapuches en Argentina en la actualidad.
A partir de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, llevada cabo por el estado argentino a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos, se calculó que casi 105 000 personas son las pertenecientes o descendientes en primera generación del pueblo mapuche. El 73% de ellas vive en las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro.

Según la ECPI, se autorreconocieron 78 534 mapuches en las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, de los cuales 13 237 vivían en comunidades indígenas. En la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires se autorreconocieron como mapuches 9745 personas. En el resto de la provincia de Buenos Aires y en La Pampa lo hicieron 20 527 personas, ninguno de los cuales residía en comunidad. El total del país dio como resultado 113 680 personas que se autorreconocieron mapuche, viviendo 13 430 de ellas en comunidades.

Durante la preparación del Censo argentino 2001, representantes del pueblo mapuche realizaron críticas sobre su diseño y realización por no garantizar una participación adecuada de los pueblos originarios, reproducir el estereotipo prejuicioso de «el indígena», subestimar la migración mapuche hacia las ciudades y apoyarse en funcionarios que incumplían los compromisos jurídicos y políticos. La Comisión de Juristas Indígenas en Argentina (CJIA) presentó un recurso de amparo en el que solicitaba la postergación del Censo 2001, alegando que no había tenido participación en las condiciones establecidas por el Convenio 169 de OIT y el artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional. La controversia llegó a desencadenar una toma de las instalaciones del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) por parte de representantes de las los pueblos originarios. Al realizarse el Censo 2001, en algunas provincias hubo participación directa de censistas y capacitadores indígenas. Sin embargo muchos niegan su validez. Contrariando las cifras del INDEC, una publicación oficial del gobierno argentino informó que existían 200.000 mapuches viviendo en su territorio. En cambio, otras fuentes no oficiales hablan de 90.000 y 200.000. La propia comunidad mapuche difiere mucho del censo realizado por el INDEC y estima que la población mapuche en Argentina es de 500.000 personas. Cálculos de 1998-2000 estimaron que vivían en Argentina hasta 300.000 mapuche, de estos, unos 70.000 se encontraban en Neuquén. La crítica mapuche sobre la metodología censal fue similar a la que se realizó contra el gobierno chileno. Basándose en la encuesta del ECPI, las poblaciones de las provincias de Neuquén y Chubut son un 7% y 5% de origen mapuche, respectivamente.


Dentro de la provincia de Buenos Aires, en los partidos de General Viamonte (Los Toldos) y de Rojas, a 280 y 220 km al oeste de Buenos Aires, respectivamente, existe una comunidad mapuche semiaculturada descendiente del boroano Ignacio Coliqueo, reconocido "cacique principal de los indios amigos y coronel del ejército nacional" argentino y quien obtuvo, junto a su tribu, la propiedad de dos leguas de tierra.  En esa comunidad ya no se practica la Rogativa y solo algunos hablan mapuzugun, sin embargo, han comenzado un proceso de recuperación de sus raíces mapuches y una de las tres escuelas primarias de la comunidad enseña el idioma mapuche.

jueves, 31 de marzo de 2016

"Wakolda" Josef Mengele


Josef Mengele, el monstruo, el científico.


Pocas veces la historia de la humanidad ha conocido un monstruo como el doctor Josef Mengele. Los crímenes que cometió, las torturas a las que sometió a sus víctimas, el horror que despierta el conocer cómo experimentaba con los seres humanos, su sadismo disfrazado de amor a la ciencia, todo confluye para formar la imagen del ser más miserable que ha existido sobre el planeta... pero... cuántos avances científicos no se beneficiaron de su trabajo? y sobre todo, hoy en día, ¿ no estamos haciendo lo mismo que él? Esa es una de las preguntas más interesantes que se encuentran esbozadas en la novela "Wakolda". Aquí tienen un breve resumen biográfico de Josef Mengele


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JOSEF MENGELE



Josef Mengele /ˈjoːzəf ˈmɛngələ/, (Gunzburgo, Baviera, 16 de marzo de 1911 – Bertioga, Brasil, 7 de febrero de 1979) fue un médico, antropólogo y oficial alemán de las SS durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de concentración de Auschwitz, donde seleccionaba a las víctimas que iban a ser ejecutadas en las cámaras de gas y realizó experimentos acientíficos y frecuentemente mortales con prisioneros. Tras el fin de la guerra huyó a Sudamérica, donde evitó ser capturado hasta su muerte.

Mengele obtuvo un doctorado en antropología y medicina por la Universidad de Múnich y comenzó una carrera como investigador. Se afilió al partido nazi en 1937 y a las SS en 1938. Mengele contrajo matrimonio el 28 de julio de 1939 con Irene Schönbein, a quien había conocido en Leipzig mientras trabajaba como médico residente. Su único hijo, Rolf, nació en 1944.
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, fue asignado como oficial médico de batallón, pero a principios de 1943 se trasladó al servicio de campos de concentración y fue destinado a Auschwitz. Allí realizó experimentos genéticos con humanos, muchas veces sobre gemelos, sin carácter científico ninguno y sin tener en cuenta el bienestar y la seguridad de sus víctimas. Mengele también formó parte del equipo médico que seleccionaba a los presos recién llegados al campo de concentración, que distinguía entre los aptos para el trabajo y los que no lo eran, que se enviaban inmediatamente para ser asesinados en las cámaras de gas. Mengele abandonó Auschwitz el 17 de enero de 1945, poco antes de la llegada de las tropas del Ejército Rojo que liberaron el campo de concentración. 

Con la ayuda de una red de antiguos miembros de las SS, Mengele navegó a Argentina en julio de 1949. En un principio vivió en Buenos Aires y alrededores, pero huyó a Paraguay en 1959 y a Brasil en 1960 perseguido por Alemania Occidental, Israel y cazanazis como Simon Wiesenthal, que querían llevarlo a juicio. A pesar de las solicitudes de extradición del gobierno de la Alemania Occidental y de las operaciones clandestinas del Mosad —el servicio de inteligencia israelí—, Mengele evitó ser detenido. Murió ahogado mientras nadaba en una playa brasileña en 1979 y fue enterrado con un nombre falso. Sus restos fueron desenterrados e identificados por un examen forense en 1985.

EL CIENTÍFICO

En 1935 Mengele obtuvo un doctorado en antropología por la Universidad de Múnich y en enero de 1937 salió del Instituto de Biología Hereditaria e Higiene Racial de Fráncfort como asistente del dr. Otmar Freiherr von Verschuer, un científico que investigaba sobre genética con un interés particular en los hermanos gemelos. Allí Mengele se centró en los factores genéticos que resultaban en la aparición de labio leporino y barbilla partida y su tesis sobre este tema fue calificada con un cum laude que le valió la consecución de un doctorado en medicina en 1938. De haber seguido por este camino académico, Mengele habría sido profesor universitario. En una carta de recomendación, Von Verschuer elogiaba la fiabilidad de Mengele y su habilidad para explicar conceptos complicados de manera muy clara. El escritor estadounidense Robert Jay Lifton señala que las publicaciones de Mengele no eran muy distintas de la corriente científica de la época y probablemente hubieran sido valoradas de forma positiva incluso fuera del ámbito de la Alemania nazi.

EL NAZI

La ideología nazi amalgamaba elementos de antisemitismo, higiene racial y eugenesia y los combinaba con el pangermanismo y el expansionismo territorial con el objetivo de lograr un mayor Lebensraum —espacio vital— para los pueblos germánicos. La Alemania nazi intentó conseguir ese espacio con la invasión de Polonia y de la Unión Soviética, así como con la deportación y asesinato de los judíos y los eslavos que vivían allí, a los que se consideraba inferiores a la superior raza aria.

Mengele se afilió al partido nazi en 1937 y a las SS en 1938. Recibió una formación básica con la infantería de montaña y fue reclutado por la Wehrmacht —las fuerzas armadas alemanas— en junio de 1940, algunos meses después del estallido de la Segunda Guerra Mundial. 

Auschwitz
A comienzos de 1943, alentado por Von Verschuer, Mengele solicitó el traslado al servicio de campos de concentración, donde esperaba tener la oportunidad de realizar investigaciones genéticas con humanos. Su solicitud fue aceptada y lo destinaron al campo de concentración de Auschwitz, donde Eduard Wirths, oficial jefe médico, lo nombró director médico del Zigeunerfamilienlager —campo de familias gitanas— en el complejo de Birkenau. 
 A finales de 1941, Hitler decidió que los judíos de Europa debían ser exterminados. Por ello, Auschwitz II-Birkenau, que en principio debía alojar trabajadores esclavos, pasó a ser una combinación de campo de trabajo y de exterminio.Allí llegaban en tren diariamente prisioneros de toda la Europa ocupada por los alemanes. Hacia julio de 1942 las SS ya realizaban «selecciones», que consistían en segregar a los judíos capaces e incapaces: los que podían trabajar eran admitidos en el campo de trabajo y los que no, eran enviados de inmediato a la muerte en las cámaras de gas. En los grupos de los que debían morir, que normalmente eran tres cuartas partes de todos los que llegaban, estaban casi todos los niños, mujeres con sus bebés, embarazadas, todos los ancianos y aquellos que los médicos consideraban, tras una breve y superficial inspección, que no estaban completamente sanos.

Mengele, miembro del grupo de médicos que hacían esta selección humana, no estaba obligado a realizar esta tarea, pero participaba con la esperanza de encontrar sujetos para sus experimentos.27 Estaba particularmente interesado en hallar hermanos gemelos y al contrario que otros médicos, que consideraban la tarea estresante y horrible, Mengele la realizaba con total soltura, con aires extravagantes, a menudo sonriendo, muy acicalado o silbando una melodía.  
Cuando en 1943 estalló en el campo de los gitanos un brote de noma —una enfermedad bacteriológica que gangrena la boca y la cara—, Mengele inició un estudio para determinar la causa y desarrollar un tratamiento. Tomó como ayudante al prisionero Berthold Epstein, un pediatra judío y profesor de la Universidad de Praga. Mengele aisló a los pacientes en un barracón aparte y asesinó a varios niños gravemente enfermos para enviar sus cabezas y órganos a la Academia Médica de las SS en Graz para su estudio. 

Experimentos con humanos

Mengele aprovechó su estancia en Auschwitz como una oportunidad para continuar con sus estudios antropológicos y sus investigaciones sobre herencia genética usando prisioneros del campo de concentración para experimentar con humanos. Estos experimentos fueron totalmente acientíficos y no tuvieron para nada en cuenta la salud o la seguridad de las personas. Mengele estaba especialmente interesado en los gemelos idénticos, gente con heterocromía —ojos de distinto color—, enanos y sujetos con anomalías físicas.
Las investigaciones de Mengele sobre los gemelos estaban pensadas en parte para demostrar la supremacía de la herencia genética sobre el entorno y reforzar de esta manera la premisa del nazismo que defendía la superioridad de la raza aria.
Los presos que utilizaba Mengele en sus experimentos estaban mejor alimentados y alojados que el resto de internos del campo y también tenían menos probabilidades de acabar en la cámara de gas mientras eran objeto de investigación. El médico creó una guardería con zona de juegos para los niños con los que realizaba las pruebas y para todos los menores de seis años de etnia gitana, donde vivían en mejores condiciones que el resto de presos del campo de concentración. Cuando visitaba a los niños él mismo se presentaba como el «tío Mengele» y les ofrecía caramelos. A pesar de ello, fue responsable de la muerte de un número desconocido de víctimas que él mismo mató a través de inyecciones letales, disparos, golpes y por medio de experimentos mortales. Lifton describe a Mengele como un hombre sádico, sin empatía ninguna y extremadamente antisemita que estaba convencido de que los judíos eran una raza inferior y peligrosa que debía ser aniquilada por completo. El único hijo de Mengele, Rolf, dijo que su padre nunca demostró ningún remordimiento por sus actividades durante la guerra. 

Los experimentos de Mengele con los ojos incluyeron intentos de cambiar el color del iris a través de la inyección de sustancias químicas y el asesinato de personas con heterocromía para extraer sus globos oculares y enviarlos a Berlín para su análisis. A los enanos y a las personas con anomalías físicas les tomaba mediciones corporales, les extraía sangre y dientes sanos y les administraba de forma innecesaria drogas y rayos X.35 Muchas víctimas eran enviadas a la cámara de gas y después sus esqueletos se mandaban a Berlín para continuar con las investigaciones.Mengele buscó mujeres embarazadas, a las que realizaba experimentos antes de enviarlas a la cámara de gas. La testigo Vera Alexander describió cómo cosió por la espalda a dos gemelos gitanos en un intento de crear gemelos siameses, pero ambos murieron por los efectos de la gangrena después de varios días de sufrimiento.




Lucía Puenzo y "Wakolda"


Lucía Puenzo y "Wakolda"


Hacía mucho tiempo que no leía una novela tan perturbadora. Y con esto me refiero a que estoy un poco cansado de textos de ficción en los que el sexo y la violencia son injustificados para desarrollar el tema y además son tan explícitos que provocan una sensación de disgusto, cansancio o ganas de no seguir leyendo. Lo contrario ocurre en "Wakolda". La autora crea un suspenso que mantienen en vilo el ánimo del lector, un suspenso que además está ligado a un profundo miedo, el miedo que todos tenemos al mal. Porque el protagonista de la novela es el mal. Y se le reconoce por todas partes. Por eso nos perturba.
Va pues una breve mirada a la autora y  su producción:


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Lucía Puenzo


LUCÍA PUENZO
Lucía Puenzo, nacida en Buenos Aires el 28 de noviembre del año 1976, es una escritora, directora, y guionista de cine argentina, que además trabaja con producción ejecutiva, e investigación.
Su primera novela, El niño pez, fue publicada en el año 2004. Cinco años más tarde Lucía Puenzo lo adaptó al cine estrenó la película homónima.
Esta joven directora, y guionista había debutado exitosamente ya en el cine con anterioridad. En el año 2007, con la producción cinematográfica "XXY", obtuvo Lucía Puenzo más de 20 premios internacionales, entre ellos el "Grand Prix de la Semana de la Crítica" en el Festival de Cannes (2007). "XXY" fue candidata a los Premios Goya y fue galardonada con el Premio Ariel a la mejor película extranjera. Recibió también galardones a la mejor película, y a la mejor dirección, en los festivales de Edimburgo, Bangkok, de Atenas y de Montreal, entre otros.
A su ópera prima le siguió "Nueve minutos" (2005), "La maldición de Jacinta Pichimahuida", (2007) y "La furia de la langosta", (2009), que han sido traducidas a varios idiomas.
La novela Wakolda (2010) se desarrolla en Bariloche y trata sobre la estancia en Argentina del criminal nazi Josef Mengele. Wakolda fue adaptada al cine en 2013. Fue una coproducción de varios países, entre ellos de Argentina, Francia, España y Noruega. Los productores de esta película fueron Nicolás Batlle, Gudny Hummelvoll, Stan Jakubowicz, Axel Kutschevatzky, José María Morales, Lucía Puenzo y Fabienne Vonier.1 La producción cinematográfica fue presentada en Cannes, en 2013. En España, se estrenó con el título de «El médico alemán».
"Wakolda", ha sido denominada (2013) a la precandidatura al Oscar (2014), como la mejor película extranjera y representará a la Argentina en la 28ª edición de los Premios Goya (2014), en la categoría de Mejor película iberoamericana, de acuerdo a lo que informó la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina.2
En 2010 la revista británica "Granta" y "Granta en español, la seleccionaron como una de las 22 mejores escritoras en castellano menores de 35 años.3
Lucía Puenzo es hija, del también Director de cine, Luis Puenzo.

Filmografía
Año   Película                                   Rol
2000 (H) Historias cotidianas                  Guionista
2003 La puta y la ballena
2006 A través de tus ojos
2007 XXY                                      Directora y Guionista
2008 Los invisibles                          Directora
2009 El niño pez                             Directora y Guionista
2010 Más adelante                          Directora
2013 Wakolda                                 Directora y Guionista




Año   Ficción                          Rol
2015 Cromo(serie)                 Directora

Novelas
El niño pez, Beatriz Viterbo, Buenos Aires, 2004 (Emecé/Planeta 2013)
Nueve minutos, Beatriz Viterbo, Buenos Aires, 2005 (Emecé/Planeta 2013)
La maldición de Jacinta Pichimahuida, Interzona, Buenos Aires, 2007 (Emecé/Planeta 2013)
La furia de la langosta, Mondadori, Buenos Aires, 2009 (España: Duomo Ediciones, 2013)
Wakolda, Emecé/Planeta, 2011 (España: 2013)


Premios y nominaciones
Premios Goya
Año   Categoría    Película                                   Resultado
2007 Mejor película extranjera        XXY                   Ganadora
2014 Mejor película extranjera        Wakolda                        Nominada
Premio Ariel
Año   Categoría                       Película                          Resultado
2008 Mejor película iberoamericana         XXY                    Ganadora
Premio Cóndor de Plata
Año   Categoría             Película                                   Resultado
2008 Mejor película               XXY                             Ganadora
Mejor director                                                     Nominada
Mejor guion adaptado                                        Ganadora
2014 Mejor película               Wakolda                       Ganadora
Mejor director                                                     Ganadora
Mejor guion adaptado                                        Ganadora



Referencias
Volver arriba ↑ Información de la página oficial de "Hummel Film", coproducentes de Noruega. http://www.hummelfilm.no/films/wakolda-3/
Volver arriba ↑ Ahora, Wakolda en los Premios Goya Se posicionó para el Oscar como Mejor película extranjera y dejó atrás a Tesis sobre un homicidio, Metegol, La reconstrucción y Corazón de León. Periódico argentino de Salta, "El tribuno" (16.10.13) http://www.eltribuno.info/salta/333179-Ahora-Wakolda-en-los-Premios-Goya.note.aspx
Volver arriba ↑ Winston Manrique Sabogal (1 de octubre de 2010). «La generación Granta en español (1)». Consultado el 8 de septiembre de 2013.


Tomado de Wikipedia:

https://es.wikipedia.org/wiki/Luc%C3%ADa_Puenzo



lunes, 29 de febrero de 2016

La tradición de vendar los pies en la cultura china



Este es un texto modificado tomado de Wikipedia que me pareció muy bien documentado y muy objetivo. Sobre todo, ilustra sobre una práctica que desde la visión occidental parece aberrante.



Vendado de pies
Vendado de pies (chino tradicional: 纏足, chino simplificado: 缠足, pinyin: chánzú, literalmente «pies vendados» o chino tradicional: , "Pies de loto") era la costumbre de aplicar una venda ajustada a los pies de las niñas para prevenir su crecimiento. La práctica posiblemente se originó entre las bailarinas de clase alta de la corte en la temprana Dinastía Song, en el siglo X, pero se propagó convirtiéndose en una práctica común en la clase alta y la burguesía. Las clases más bajas no lo practicaban puesto que impedía a las mujeres trabajar.
El vendado de pies se volvió muy popular al considerarlo los hombres muy atractivo. Aún hoy en la ciudad china de Cantón, hay familias que se enorgullecen de tener ancestros con “pies de loto”. En la misma Cantón, a finales del siglo XIX, se volvió una práctica común vendar los pies de la mayor de las hijas de una familia de clase baja con el propósito de convertirla en una dama. La intención era que la hija lograra un matrimonio ventajoso económicamente y así hacer prosperar a la familia. A las hijas menores no se les vendaban los pies pues éstas al crecer eran destinadas a ser sirvientas domésticas. Cuando les llegaba la edad de casarse podían convertirse en concubinas de hombres ricos o esposas de obreros, campesinos o artesanos. Al no tener los pies vendados, estas mujeres podían realizar trabajos pesados en el campo, ayudar a sus maridos en sus negocios o afrontar las tareas de ama de casa y crianza de los hijos. Se asumía que las hermanas mayores, convertidas en damas gracias al "pie de loto", nunca necesitarían trabajar.
Aunque algunos reformadores cuestionaron la práctica, no fue hasta a principios del siglo XX cuando comenzó su declive, en parte por el cambio de las condiciones sociales y en parte como resultado de campañas contra el vendado de pies.,1 considerándolo una práctica bárbara y arcaica, pues el vendado de pies provocaba discapacidades motoras de por vida en la gran mayoría de mujeres a quienes les había sido practicado. Aun así la costumbre persistió en las zonas rurales hasta que en 1949 fue definitivamente prohibida por el nuevo gobierno comunista de Mao. Al iniciarse el siglo XXI, las pocas mujeres con "pie de loto" que quedan en China, son ancianas con importantes problemas de movilidad y necesitan cuidados y asistencia continua.2
Múltiples teorías intentaron explicar el origen del vendado de pies, desde el deseo de emular los naturalmente pequeños pies de la concubina preferida de un príncipe, a la historia de una emperatriz que tenía pies en forma de palo.
En realidad esta práctica surgió en Nanjing, al inicio de la dinastía Song (937–975), donde se celebraba la fama de sus bailarinas, admiradas por sus pequeños pies y hermosos zapatos arqueados. Todavía durante la anterior dinastía Tang entre las estatuillas policromadas que se incluían en los ajuares funerarios dejados en las tumbas acomodadas, se hallaron algunas de mujeres a caballo, pues las damas chinas de las épocas más antiguas practicaban la equitación y el polo al igual que sus familiares masculinos, ejercicios que luego abandonarían, imposibilitadas por los pies mutilados. El vendado de pies fue primeramente practicado entre la élite y sólo en las regiones más ricas y prósperas de China. Esto revela que vendar los pies de las niñas de alta cuna, representaba su exención de realizar tareas pesadas, destinadas a mujeres de clase social baja. También indica que sus futuros maridos eran lo suficientemente adinerados como para permitirse el matrimonio con una dama a la que mantener y que esta esposa viviera sólo para complacer al marido y gobernar a los sirvientes de la casa. Por lo tanto, estar casado con una mujer con "pies de loto" era también signo de prestigio para un hombre.3
A principios del siglo XIX, se estima que el 40-50% de las mujeres chinas tenían pies vendados. Para las mujeres de clase alta este porcentaje era casi del 100%.4 Se estima que más de mil millones de mujeres chinas tuvieron sus pies vendados desde el tardío siglo X hasta mediados del siglo XX.5
Los pies vendados eran un símbolo de belleza que se volvió un prerrequisito para encontrar esposo, como también una oportunidad para mujeres pobres de casarse por dinero, mejorando su estatus social y, por ende, el de su familia. Las mujeres, sus familias, y sus esposos tenían gran orgullo en los pies pequeños cuyo largo ideal, llamado “loto dorado”, era de siete centímetros.6 Este orgullo se reflejaba en las elegantemente bordadas pantuflas de seda que las mujeres usaban para cubrir sus pies deformados. Caminar con los pies vendados requería doblar las rodillas levemente y balancearse para mantener el equilibrio. Esto provocaba una forma de caminar que era considerada de gran refinamiento.
El vendado de pies se practicó de diferentes maneras y en algunas zonas de China no se hacía. Algunos grupos practicaban el vendaje flojo, que no rompía los huesos del arco y los dedos, sino simplemente volvía más angosto el pie. Los Hakka, por ejemplo, no practicaban el vendado de pies.7 En cambio, entre los Hui de la provincia de Gansu, era costumbre obligada.8 Tan asumido estaba el "pie de loto" entre los Hui que el pueblo Dungan, sus descendientes instalados en Asia central, también practicaban el vendado de pies y no abandonaron la costumbre hasta mediados del siglo XX.9 En Cantón el occidental James Legge encontró una mezquita donde se repartían folletos denunciando el vendado de pies, con el argumento de que el Islam no lo permitía ya que constituía una violación a la creación de Alá.10
Las mujeres manchúes tenían prohibido vendarse los pies por un edicto del emperador a partir de 1644, cuando los manchúes iniciaron su gobierno sobre China.11 Como el "pie de loto" tenía ya una prevalencia muy arraigada, los manchúes, que también consideraban atractivo el particular andar de las mujeres con pies vendados, inventaron un tipo de zapato femenino para emularlo sin pasar por la deformación del pie. Este calzado obligaba a las mujeres a oscilar en su marcha para mantener el equilibrio a semejanza de las damas con "pies de loto". Estos zapatos, llamados “cesta de flores”, se apoyaban en plataformas altas generalmente hechas de madera, o tenían un pequeño pedestal central. Así, los pies vendados de verdad o no se volvieron una importante marca diferencial entre las damas manchúes y las han.
Muchas mujeres con pies vendados de clase media-baja eran, de hecho, capaces de caminar y trabajar en los campos, aunque con muchas limitaciones comparadas con las mujeres de pies normales. Tenían más movilidad porque solían ser mujeres a quienes se les había practicado la deformación en la variante del vendaje flojo, que solo estrechaba y aguzaba el pie sin llegar a partirlo y doblarlo. Durante el siglo XIX y comienzos del XX, las bailarinas con pies vendados eran muy populares, así como los actores de circo que cabalgaban de pie sobre caballos a la carrera. Durante los años 80 del siglo XX, un grupo de ancianas con "pies de loto" de la provincia de Yunnan formaron una internacionalmente conocida tropa de baile para actuar frente a turistas extranjeros. En otras áreas rurales de China, bien entrado el siglo XXI se pueden encontrar ancianas de 80 o 90 años proveyendo de limitada asistencia a trabajadores en los campos de arroz.12
Declive
En 1874, sesenta mujeres cristianas en Xiamen organizaron un movimiento para poner fin a la práctica del vendado de pies. Tras unos años, esta reivindicación fue dirigida por el Movimiento Femenino de la Templanza Cristiana en 1883 e impulsada por el misionero cristiano Timothy Richard, quien sostenía que el cristianismo podía promover la equidad entre los dos géneros.13
Una nueva generación de chinos con acceso a educación universitaria y que habían viajado por Europa, comenzaron a darse cuenta que este aspecto de su cultura significaba un atraso respecto a la modernización de China; los darwinistas sociales afirmaban que debilitaba a la nación ya que las mujeres impedidas por el "pie de loto", supuestamente engendrarían hijos débiles. Las feministas atacaron la práctica porque causaba sufrimiento a las mujeres y les impedía trabajar para lograr su emancipación.14 En el cambio al siglo XX, mujeres como Kwan Siew-Wah (conocida en Occidente como Brigitte Kwan), feminista pionera, se entregaron a luchar para acabar con el vendado de pies.
También hubo edictos que intentaron terminar con el vendado de pies. La emperatriz Cixi, que era manchú, emitió uno de esos edictos tras la rebelión Bóxer pero fue abolido poco tiempo después. El vendado de pies fue también ilegalizado en 1902 por nuevos edictos imperiales de la dinastía Qing.15
En 1912, después de la caída de la dinastía Qing, el nuevo gobierno nacionalista de la República de China prohibió de nuevo el vendado de pies, aunque, al igual que sus predecesores, no siempre con éxito. En Taiwan, el vendado fue prohibido por la administración japonesa en 1915. Algunas familias que se oponían a la práctica hacían acuerdos contractuales unos con otros prometiendo en matrimonio mutuo un hijo con una hija sin los pies vendados.16 17 Cuando los comunistas tomaron el poder en 1949 establecieron la estricta y definitiva prohibición del vendado de pies, incluyendo las áreas rurales aisladas donde las distintas prohibiciones anteriores habían sido ignoradas.
El proceso empezaba antes de que el arco del pie de las niñas tuviese la oportunidad de desarrollarse plenamente. El vendado comenzaba a edad temprana, entre los 2 y los 5 años, y el doloroso proceso se prolongaba durante varios años. Solía iniciarse por lo general en los meses de invierno ya que los pies estarían entumecidos por el frío y el dolor no sería tan extremo.18

Primero cada pie se bañaba y sumergía en una mezcla caliente de hierbas y sangre animal: esto se hacía con la intención de ablandar el pie para ayudar al vendado. Luego las uñas se cortaban al ras para prevenir que al crecer perforasen la planta del pie (ya que después del vendado la punta de los dedos quedaba apuntando a la planta) y provocaran infecciones. Las vendas de algodón de 3 metros de largo y 5 centímetros de ancho eran preparadas hundiéndolas en la misma mezcla de hierbas y sangre animal. Para permitir que el tamaño del pie se redujese, los dedos de cada pie eran doblados y presionados con fuerza contra la planta del pie hasta lograr romperlos.
Los dedos rotos eran mantenidos apretados contra la planta del pie mientras éste era estirado hacia abajo, formando línea recta con el resto de la pierna. El arco se rompía a la fuerza. Las vendas eran atadas repetidamente en forma de ocho, empezando en el interior del pie en la zona del empeine, pasando sobre los dedos, luego bajo el pie y alrededor del talón. Los dedos recién fracturados eran apretados firmemente contra la planta. Con cada vuelta de la venda, el vendaje se apretaba cada vez más estrechando el empeine y el talón entre sí. Esto provocaba que el pie roto se doblase en el arco y los dedos quedasen bajo ese doblez.
Los pies rotos de las niñas requerían gran cuidado y atención. Eran desvendados regularmente. Cada vez que el pie era desvendado debía lavarse meticulosamente, los dedos revisados en busca de heridas y las uñas cuidadosamente cortadas. Luego eran masajeados para suavizarlos y hacer que las articulaciones y los huesos se volvieran más flexibles. También era costumbre hundidos en una mezcla para que el tejido necrótico, si lo hubiera, se desprendiese.14
Inmediatamente después de este procedimiento, los dedos rotos de la niña eran plegados bajo el pie nuevamente y se repetía el vendaje. Este vendado y desvendado era repetido con la máxima frecuencia posible (para los ricos al menos una vez al día, para clases más modestas 2 o 3 veces a la semana). Eran generalmente las mujeres mayores de la familia o una profesional quien llevaba a cabo el inicial quebrado de huesos y subsiguiente vendado de los pies. Esto era considerado preferible a que lo hiciera la madre, ya que la misma podría sentir culpa por el sufrimiento de su hija y estaría menos dispuesta a ajustar bien los vendajes.18
El problema más común con los pies vendados era la infección. A pesar de la cantidad de cuidados tomados regularmente como el lavado y el corte de uñas, a menudo las mismas se encarnaban e infectaban. Por esta razón, a menudo las uñas de las niñas eran extraídas en su totalidad. Lo apretado del vendaje comprometía la circulación de los dedos, que estaba prácticamente cortada y por tanto, cualquier herida tenía muy pocas expectativas de curación. Esto causaba infecciones y necrosis.
Si la infección de los tejidos de los dedos llegaba a las falanges logrando ablandarlas, desembocaba en necrosis y desprendimiento. Sin embargo, la pérdida de dedos se consideraba beneficioso porque los vendajes podían aplicarse aún más ajustados y el pie quedaría aún más pequeño. A las niñas cuyos dedos eran más carnosos a veces les ponían pedazos de vidrio o de tejas dentro del vendaje y entre los dedos para producir un corte e infección deliberadamente. A la herida le seguía inevitablemente la infección, por lo que podía producirse la muerte por shock séptico. Las niñas supervivientes a estas infecciones tenían más riesgos de sufrir complicaciones médicas a medida que iban creciendo, puesto que dichas infecciones dañaban sus órganos internos.
Al principio del vendado muchos huesos del pie a quedaban rotos durante años. Con el tiempo, los huesos se acababan soldando, sobre todo cuando el tejido óseo se endurecía tras la etapa de crecimiento. Aún después de que los pies sanaran de infecciones eran propensos a quebrarse nuevamente, especialmente cuando la niña pasase por sus años adolescentes y sus huesos estuvieran todavía blandos. Las mujeres adultas tenían más probabilidad de quebrarse las caderas y otros huesos debido a caídas, pues su caminar era inestable y les costaba ponerse de pie desde una posición sentada.19
Los pies vendados fueron considerados intensamente eróticos en la cultura china antigua y las mujeres con perfectos "pies de loto" tenía muchas probabilidades de conseguir un matrimonio más prestigioso que una con los pies naturales. Los manuales sexuales de la dinastía Qing listaban 48 formas diferentes de jugar con los pies vendados. Algunos maridos preferían no ver nunca desnudos los "pies de loto" de su esposa. En estos casos, siempre quedaban ocultos dentro de pequeños "zapatos de loto" ricamente bordados y vendajes. Feng Xun dejó escrito: "si quitas los zapatos y las vendas, el sentimiento estético será destruido por siempre". Esto es indicio de que los hombres comprendían que la belleza erótica de los pies vendados no se correspondía con su desagradable realidad física, la cual, por lo tanto, debía ser mantenida oculta para lograr mantener viva la fantasía.14
Para los hombres el principal efecto erótico era el "andar de loto": los pequeños pasos, el oscilante y frágil caminar de una mujer cuyos pies habían sido vendados. Mujeres con tales pies deformes evitaban poner el peso del cuerpo en la punta del pie y tendían a caminar predominantemente en sus talones. Como resultado, las mujeres que habían pasado por el proceso del vendaje caminaban cuidadosamente y con paso vacilante.18 El hecho de que el pie vendado estuviese oculto a los ojos de los hombres era sexualmente estimulante. Además de esconder la dura realidad del pie deforme, se evitaba el más que probable mal olor que desprendían. Diversos microorganismos colonizaban los profundos pliegues provocados en el arco del pie y los dedos, aunque la mujer tuviera una buena higiene, el lavado y secado era complicado, por lo que la limpieza no era completa.
Otro atributo de las mujeres con los pies vendados era la limitación en su movilidad y, por lo tanto, su impedimento para tomar parte en la vida política y social. Los pies vendados volvían a las mujeres dependientes de sus familias, particularmente de sus esposos. Se convertían en un apreciado símbolo de castidad y propiedad del hombre ya que la mujer quedaba restringida a su hogar y no podía aventurarse lejos sin escolta o la ayuda de sirvientes.20
Los zapatos de loto son un tipo de calzado usado por las mujeres chinas que tenían los pies vendados. Los zapatos tienen forma de cono e intentan representar el capullo del loto.21 Delicadamente construidos con algodón o seda, eran lo suficientemente pequeños para caber en la palma de la mano.21 Algunos diseños tenían tacones o plantillas de madera. Estaban confeccionados en diferentes estilos y colores. Además estaban ricamente bordados con diseños de animales y flores. Las plantillas de madera o tacones de algunos modelos estaban forrados con telas también bordadas.22 Algunos diseños solo cabían en la punta del pie, dando así la ilusión de que era aún más pequeño escondido tras una larga falda.23 Hoy día aún quedan ejemplares de muchos zapatos de loto, que son atesorados por los museos y colecciones privadas como obras de arte y testigos de una práctica ya muerta.24
En literatura, films y televisión[
El vendado de pies ha tomado un papel prominente en muchos trabajos literarios tradicionales o contemporáneos, tanto en Oriente como en Occidente. Estos retratos son a veces basados en observaciones o investigaciones. Lógicamente, cuando una práctica está tan emocionalmente cargada, el escritor suele adoptar una postura respecto al "pie de loto". Por ejemplo en el caso de The Good Earth (La buena tierra), escrito por Pearl S. Buck, los sucesos son relativamente neutrales implicando así respeto por la cultura china y asumiendo que no es el rol de extranjeros promover una reforma de costumbres. En otras opciones los sucesos relatados en las novelas parecen tener la intención de promover la abolición de dicha práctica o se contemplan desde un sentimiento de condescendencia hacia China.25
Ju-Chen Li, Flowers in the Mirror [1] Lin Tai-yi tr. (University of California Press, 1965 ISBN 978-0-520-00747-5) Incluye capítulos que ocurren en el “País de las mujeres” donde los hombres tienen niños y son los varones quienes tienen los pies vendados.
Feng Jicai (b. 1942), The Three-Inch Golden Lotus (Honolulu: University of Hawaii Press, 1994) presenta una imagen satírica del movimiento por abolir la práctica, la cual es vista como una parte de la cultura china.
En el film de 1958 The Inn of the Sixth Happiness Ingrid Bergman retrata a una misionera británica en China Gladys Aylward, a la cual, por medio de un mandarín local, le es asignada la tarea de desvendar los pies de jóvenes mujeres, una orden impopular que el gobierno civil había fallado en cumplir.
Ruthanne Lum McCunn escribió una novela biográfica A Thousand Pieces of Gold (más tarde adaptada en una película), sobre Polly Bemis, una pionera mujer chino-americana. Describe sus pies siendo vendados y más tarde desvendados cuando necesitó ayudar a su familia en los trabajos de su granja.
La historia corta de Emily Prager A Visit from the Footbinder, de su colección de historias cortas del mismo nombre (1982) describe las últimas horas de la niñez de una joven china antes de que el vendador profesional llegue a iniciarla en la vida adulta de belleza y dolor de las mujeres.
La obra de Lisa Loomer The Waiting Room trata con temas como la modificación corporal. Uno de los tres protagonistas es una mujer china del siglo XVIII que llega a un hospital moderno buscando atención medica por complicaciones debido a sus pies vendados.
La novela de Lensey Namioka Ties that Bind, Ties that Break sigue a una niña china llamada Ailin que se niega a que le venden los pies, lo cual termina afectando su futuro.
La novela del 2005 de Lisa See Snow Flower and the Secret Fan trata sobre dos niñas chinas que están destinadas a ser amigas. La novela está basada en los sacrificios que las mujeres hacían (en la China de fines del siglo XIX) para casarse e incluye el proceso de vendado de las mismas a la edad de 7 años. El libro fue adaptado en 2010 en una película del mismo nombre dirigida por Wayne Wang.
Feng Shui es una película filipina de terror del año 2004 que trata sobre la maldición de un antiguo espejo bagua hechizado por la malevolente alma de una mujer china de pies vendados. El espejo brinda suerte y prosperidad a su propietario pero a cambio la mujer de pies vendados lleva la muerte a los que sean cercanos al mismo.
En el capítulo 4 de la primer temporada de la serie "Marco Polo" de 2014 muestra el procedimiento, hecho encuadrado en el final de la dinastía Song.
Referencias
Ebrey, Patricia Buckley (2010). 'Cambridge Illustrated History of China (2nd edición). New York: Cambridge University Press. pp. 160–161.
Lim, Louisa (19 de marzo de 2007). «Painful Memories for China's Footbinding Survivors». Morning Edition. National Public Radio.
Hasan, Heather. «The Art of Foot-Binding». Consultado el 9 de septiembre de 2010.
Rossi, William A. (1993). The Sex Life of the Foot & Shoe. Krieger Pub Co.
«The Bygone Practice of Footbinding in China». 7 de julio de 2010. Archivado desde el original el 22 de noviembre de 2015. Consultado el 29 de enero de 2012.
Manning, Mary Ellen (10 de mayo de 2007). «China's "Golden Lotus Feet" - Foot-binding Practice». Archivado desde el original el 22 de noviembre de 2015. Consultado el 29 de enero de 2012.
Lawrence Davis, Edward (2005). Encyclopedia of Contemporary Chinese Culture, Routledge, p. 333.
James Hastings, John Alexander Selbie, Louis Herbert Gray (1916). Encyclopædia of religion and ethics, Volume 8. Edimburgo: T. & T. Clark. p. 893. Consultado el 1 de enero de 2011.(Original from Harvard University)
Touraj Atabaki, Sanjyot Mehendale; Sanjyot Mehendale (2005). Central Asia and the Caucasus: transnationalism and diaspora. Psychology Press. p. 31. ISBN 978-0-415-33260-6. Consultado el 1 de enero de 2011.
James Legge (1880). The religions of China: Confucianism and Tâoism described and compared with Christianity. Londres: Hodder and Stoughton. p. 111. Consultado el 28 de junio de 2010.(Original from Harvard University)
Elliott, Mark C. (2001). The Manchu Way: the Eight Banners and Ethnic Identity in Late Imperial China. Stanford, California: Stanford University Press. p. 247. ISBN 978-0-8047-3606-0.
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Vincent Goossaert; David A. Palmer (15 de abril de 2011). The Religious Question in Modern China. University of Chicago Press. pp. 70–. ISBN 978-0-226-30416-8. Consultado el 31 de julio de 2012.
Levy, Howard S. (1991). The Lotus Lovers: The Complete History of the Curious Erotic Tradition of Foot Binding in China. Nueva York (EE.UU.): Prometheus Books. p. 322.
 http://web.archive.org/web/http://www.bridgew.edu/soas/jiws/vol1/li.htm
Mackie, Gerry (1996). «Ending Footbinding and Infibulation: A Convention Account.». American Sociological Review 61 (6). pp. 999–1017.


miércoles, 24 de febrero de 2016

China en el siglo XIX

CHINA EN EL SIGLO XIX


Grupo de cortesanas retratadas en Shangai por un fotógrafo anónimo
http://www.20minutos.es/noticia/2489210/0/primeras-fotos/occidentales-china/siglo-xix/


A Lady Gaga le encantarán: peinados de moda en la China del siglo XIX 6






Fumadores de opio

http://misterios.variaditos.net/las-peores-masacres-de-la-historia-parte-2



China a comienzos del XIX: política interior y exterior

A comienzos del siglo XIX China era, como en la actualidad, un enorme país que contaba con un gran potencial demográfico. Sin embargo, ese gigante oriental era víctima de la inercia marcada por su centenaria tradición y por las élites gobernantes. Mientras el mundo occidental vivía un intenso proceso de urbanización e industrialización, China era un país de campesinos, compuesto por un sinfín de pequeñas y grandes aldeas; apenas existían ciudades que, desde luego, no eran como las europeas. Esa sociedad rural era relativamente homogénea; tan sólo destacaba del común un pequeño grupo aristocrático al que, debido al inmovilismo existente, era muy difícil acceder.

En Pekín, una de las pocas urbes a las que nos referíamos anteriormente, vivía el emperador con su séquito y los miembros de la administración estatal. El gobernante, para escarnio de algunos habitantes del país, pertenecía a una dinastía extranjera de origen manchú [3]. No obstante, la labor de gobierno, donde destacaba la figura de los mandarines, era relativamente eficaz. Estos, al igual que la mayor parte de la población china, recelaban de la presencia mercantil y militar extranjera que, a lo largo del siglo XIX, se fue haciendo más abrumadora.

La primera apertura de China a las exigencias comerciales de esos países –exceptuando, claro está, las tímidas relaciones establecidas desde los viajes de Marco Polo- se produjo en Cantón, y los beneficiados fueron los británicos. Posteriormente, el Tratado de Nankín puso fin a la llamada Guerra del Opio, que enfrentó a los chinos con el Imperio de la Reina Victoria entre 1839 y 1842 [4]. Según las cláusulas del mismo, los vencedores adquirían el derecho a comerciar en cinco puertos de China, uno de ellos a orillas del Yang Tse Kiang. Además, se otorgaba un estatuto especial para Hong Kong. En este mismo periodo también Francia y los EE.UU. lograron arrancar concesiones al receloso gobierno oriental. Había dado comienzo el reparto de la “tarta china” que tan bien caricaturizaron a finales de siglo los dibujantes de la prensa europea. Estas concesiones fueron ampliadas a estas y otras potencias con motivo de la larga insurrección de los Taiping, donde los occidentales tomaron postura en favor de estos o del gobierno en función de sus propios intereses [4].

Estancamiento y crisis en China.

La, en cierto modo violenta, incursión comercial de Occidente provocó un generalizado rechazo -en ocasiones rozando lo cómico- hacia todo lo relacionado con los “invasores”; incluido el desarrollo de estos. Y, por si fuera poco, la fidelidad a la civilización tradicional china no ayudó precisamente a superar estos prejuicios. Mientras el poder imperial se iba poco a poco descomponiendo, el territorio fue dividiéndose en feudos controlados por los “señores de la guerra”. Sin embargo, no todo eran desgracias para el pueblo chino. En los puertos abiertos al comercio, lugares donde se concentraban los principales intereses europeos y norteamericanos, se fueron formando enclaves de desarrollo económico. Fruto de la acumulación de población que huía de la pobreza rural, se levantaron grandes ciudades; lugares que sirvieron como catalizadores de las nuevas ideas.

La manifestación más clara del retraso de China la encontramos en el control que su vecino nipón empieza a tener sobre ella. Japón se convierte, al igual que las potencias occidentales, en “señor” de los destinos chinos tras derrotar al gigante asiático en la Guerra de Corea. La victoria japonesa tuvo consecuencia territoriales y comerciales para la propia China, de las que también procuraron sacar partido los europeos. Sin embargo, el temor de estos últimos a que el expansionismo japonés pusiera en peligro sus intereses comerciales, les llevó a apoyar al más débil. De esta manera, la nueva potencia fuerte –Japón- no pudo sacar de su victoria todas las concesiones que deseaba.

Las sucesivas derrotas y humillaciones facilitaron el surgimiento de sociedades secretas que actuaban contra los intereses del gobierno, de los señores, y de las propias potencias occidentales. Esas organizaciones constituyeron el germen de la “revuelta de los boxers”, ante cuyas reclamaciones los emperadores no tuvieron más remedio que ceder. Tan sólo la intervención occidental en pleno cambio de siglo impidió que los radicales chinos se hicieran con todo el poder. Las potencias, que por supuesto descartaban la posibilidad de colonizar territorialmente China –era demasiado extensa y llevaba asociada consigo demasiados problemas-, se limitaron a obtener nuevas garantías y privilegios una vez finalizado el conflicto.

Las revoluciones chinas.

La crítica situación que vivía China obligó a la emperatriz Tseu-Hi a aceptar el programa reformista propuesto por la nueva clase de hombres de negocios que había surgido en el país [3]. Estos impulsaron un proceso de desarrollo basado en prácticas económicas de tipo moderno, que vino acompañado de una reforma del Ejercito y del funcionariado, y por la promulgación de una Constitución. Además, se abandonaron muchas de las antiguas tradiciones, de entre las que destaca el culto a la figura divina imperial. Esto, junto con el aumento del número de funcionarios y altos cargos antidinásticos, debilitaron la posición de la familia imperial.

En 1912, tras la caída de la dinastía reinante Sun Yat Sen se convirtió en el primer presidente de la República China. Este personaje había elaborado unos años antes una teoría política en la que defendía el nacionalismo antimanchú, el antiimperialismo, la democracia y el socialismo. Sin embargo, su ineficacia en la lucha contra los imperiales y los “señores de la guerra”, a la que se unió la anarquía existente dentro del propio territorio republicano acabaron propiciando el relevo en la presidencia; Sun Yat Sen fue sustituido por Yuan Che-kai.

Al término de la Gran Guerra (1914-1918), los acuerdo de paz acabaron por legitimar la ocupación japonesa de varios territorios del Pacífico, incluidos algunos pertenecientes a China. Este hecho, unido a la inercia desastrosa que arrastraba el gigante asiático desde comienzos del XIX, volvió a sumir al país en una profunda crisis. Tras el periodo de caos, en 1927 el Kuomintang asumió el poder. La tranquilidad se prolongo durante un breve periodo de cuatro años, en los cuales este grupo mantuvo unidos en su seno a nacionalistas, socialistas y demócratas. La ruptura del pacto con los comunistas marcó el inicio de un nuevo periodo de crisis. Las luchas entre “señores de la guerra” volvieron a asolar el territorio chino, al tiempo que Japón invadía Manchuria en 1931. Con este panorama interno China iba a enfrentarse al convulso periodo bélico de finales de los años treinta y principios de los cuarenta. En 1937 iniciaba una guerra con Japón que, enlazando con los II Guerra Mundial, no tocó a su fin hasta el años 1945 [1]. La nación china sufrió grandes pérdidas en el conflicto, fue humillada en numerosas ocasiones, pero gracias a la victoria aliada salió triunfadora en la conflagración.

El final victorioso sobre Japón en la guerra de 1937-1945 no acabó de apaciguar los ánimos en China. La división dentro del Koumintang tras la ruptura protagonizada por los comunistas de Mao Tse-Tung, llevó al ejército de este a enfrentarse con el gobierno de Chang Kai-Shek [5]. La guerra civil china duró cuatro años (1945-1949). En ella los comunistas, con apoyo de la URSS, se alzaron con la victoria. Los nacionalistas huyeron del territorio continental, constituyendo un gobierno en el exilio en la isla de Taiwán (Formosa) bajo la protección y el reconocimiento de los EE.UU. Desde entonces existen dos estado que reclaman la herencia china: uno comunista en el continente, y otro nacionalista en la isla.

Bibliografía
[1] Historia Universal Contemporánea I y II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[3] Los Manchúes; Pamela Kyle Crossley – Barcelona – Ariel – 2002.
[4] Historia breve de China; Pedro Ceinos – Madrid – Silex – 2003.
[5] Cisnes salvajes: tres hijas de China; Jung Chang – Barcelona – Circe – 2006.
[6] Historia del nacionalismo; Hans Kohn – México – Fondo de Cultura Económica – 1984.

https://historiaencomentarios.wordpress.com/2008/10/27/china-el-gigante-asiatico-de-1800-a-1949/